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El miedo (terror) al cambio…

Hace unos días platicaba con un ex compañero mientras tomábamos una cerveza y me confeso que ya no era feliz en su trabajo, que las cosas habían cambiado mucho y que se sentía atrapado en un circulo vicioso, la rutina laboral lo estaba matando, cada día le costaba mucho esfuerzo realizar sus actividades, en pocas palabras, ya no sentía pasión, eso me preocupo dado que él es uno de los mejores ejecutivos de Recursos Humanos que conozco, trate de que me explicará un poco más sobre su situación, la conclusión fue la siguiente: las cargas de trabajo se habían incrementado, los conflictos laborales eran constantes, existía competencia desleal entre sus compañeros para participar en las pocas oportunidades de promoción que se abrían, el nivel de estrés que se respiraba en el ambiente generaba mucha tensión y la falta de liderazgo por parte de su jefe implicaba que se sintiera desmotivado.

Mi pregunta lógica fue: ¿Por qué no te mueves? cuando vi su expresión parecía que le había caído una cubetada de agua fría, su respuesta inmediata fue: ¿En dónde voy a encontrar un puesto con esté sueldo y con estas prestaciones? Obviamente él estaba muerto del terror solo de pensar que tendría que salir a buscar una oportunidad nueva de trabajo, esto sucede cuando ya tienes mucho tiempo en una compañía, la ceguera de taller te hace creer que no hay mejores opciones, el miedo al cambio le sucede principalmente a aquellos profesionales que tienen compromisos económicos fijos que cubrir (colegiaturas, deudas, hipoteca, etc.), según ellos no pueden darse el lujo de arriesgar su trabajo y esto los obliga a soportar cualquier cosa.

Algo que debemos de aprender de esta nueva generación de millennials es que no tienen miedo al cambio, ellos buscan antes que nada su felicidad laboral, si una empresa no cumple sus expectativas salen a buscar trabajo de inmediato y sin más renuncian, ellos están preparados para adaptarse a nuevas situaciones y no les da temor iniciar una nueva vida laboral en otro lugar, es una generación que aprendió a exigir un lugar propicio para trabajar y saben que hay tantos peces en el río que no tienen por qué estar en un lugar que nos les gusta.
¿Estamos dispuestos a arriesgar la estabilidad económica por buscar la felicidad laboral o seguiremos muriéndonos de terror solo de pensarlo?

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